Vida Nueva
Desde que volví de la Argentina, estuve tratando de llegar a un entendimiento más profundo de lo que el Señor tiene preparado para mí. No quiero pasar el resto de mi vida caminando ciegamente. Yo sé que Él tiene un plan para mí (Jer. 29:11) y quiere que lo cumplo.
Me doy cuenta que para cumplir ese plan hay muchas cosas que tengo que dejar atrás. Pero en realidad el dejar esas cosas es más fácil que el tratar de cargarlos. Gracias a Dios, solo necesitamos pedirle perdón, una ves sinceramente, por esas cosas que estuvimos haciendo pecando contra Él y Él nos perdona ahí mismo. Encima se olvide totalmente de que lo habías hecho.
El único que te va a hacer acordar de esos pecados perdonados es el enemigo. Cuando vos tenés las cosas bien con el Señor, Satanás se enoja y trata de hacerte tropezar. Pero solo hay que acordar que es el diablo hablándote y que eso, en los ojos de Dios, ya pasó y no importa. ¡Empezaste de nuevo, estás limpio de todo pecado si pedís perdón!
Me doy cuenta de que tampoco puedo ir todos los días pensando, ‘Bueno, todavía no vino Jesús. Así que puedo ir pecando lo que quiero ahora, y después lo arreglaré con Él antes que vuelva.’ Porque nadie sabe cuando va a volver Cristo y seguramente cuando viene, no va a ver tiempo para "limpiar la ropa." Debo ir viviendo todos los días como si fuera que Él me estaba mirando todo el tiempo, porque en realidad es así. Él ve todo lo hago, sin falta (nunca duerme.)
Hace mucho que sentí un llamado a mi corazón para trabajar en la iglesia con los jóvenes. Y lo más que lo oro y medito, me doy cuenta que es verdad. El Señor me lo ha mostrado por medio de visiones, versículos, y testimonios de hermanos en la fe. Mi única problema ahora es convencerme que yo lo puedo hacer. Estoy diariamente pidiéndole ayuda al Señor para que siempre sea Él que está poniendo las palabras en mi boca, y para que sea Él que me guíe hacia donde debo estar.
Es una carga grandísima el saber que mucho depende de tu decisión de seguir lo que Cristo quiere para ti. Pero es una carga muy ligera si te das cuenta que Jesús es el que te lo ayudaría llevar. ¡Con Su ayuda podés hacer todo!
Ya no tengo la cantidad de gente rodeándome, y apoyándome en todo momento como tenía en mis vacaciones. Me cuesta seguir pensando tan optimisticamente de todo mi futura (debería incluir mi presente y mi pasado [...y el Perner] en eso también.) Siempre entro en la duda y no tengo con quién conversarlo, así que estoy aprendiendo a ir directamente a la oración. Poniéndolo en las manos del Señor te da una calma bárbaro, porque podés confiar en que todo saldrá por lo mejor de todos. (Sal. 42)
Lo más importante de todo lo que aprendí de todo esto es que... No importa donde estés, el Señor está a tu lado. En Argentina, en USA, en avión, en auto, en dos... Él, ¡ahí está !

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